El pedido desesperado de trabajo de un hombre al que le dispararon en un asalto y nunca pudo volver a caminar

El 7 de enero de 2014, la vida de Emmanuel Elías Rodríguez, "cambió para siempre". Por entonces, con 28 años, el joven trabajaba como empleado de limpieza en un hipermercado y como delivery en una pizzería de la Sexta Sección, de la Ciudad de Mendoza. Y fue aquella noche de comienzos de 2014, en la pizzería, cuando un disparo de arma de fuego efectuado por uno de los tres delincuentes que habían ingresado a robar le impactaron en la espalda, y le produjeron una lesión en la médula espinal.

Esto derivó en una hemiplejía, por lo que Manu nunca pudo volver a caminar. Pero rendirse no estaba en sus planes, por lo que, en su silla de ruedas y con la mitad de su cuerpo paralizado, salió a las calles del centro a cantar "a la gorra". Y así lo conoció la gente, bajo su nombre artístico de Manu Heredia, y ganándose la vida con la música callejera, que luego se mudó también a restaurantes y eventos privados.

Además, Manu tiene su propio emprendimiento de elaboración venta y distribución de alimentos congelados. Pero, en tiempos de crisis y necesidad, nada parece ser suficiente (y por más que él sepa que lo está dando todo). Por eso es que necesita -y hasta implora- un trabajo que le signifique un ingreso económico fijo.

"Me encantaría trabajar en algún lugar estable, donde todos los meses pueda tener un sueldo. La música y el emprendimiento de congelados es muy inestable, un mes va bien, al otro va mal, es incierto. A eso se suma que vivo solo, pago alquiler, tengo un hijo y necesito un poco más de estabilidad", se sincera el hombre, quien ya tiene 40 años y todos los jueves, viernes y sábados -desde las 10:30 y hasta cerca del anochecer- se instala a cantar en la esquina de San Martín y Buenos Aires.

Antes del balazo que cambió su vida, Manu hizo de todo. Trabajó de repositor en supermercados, de cajero, en ventas y atención al público y hasta en un ciber ("entiendo de computadoras e informática también", aclara),

"La gente cree -a mí me pasaba hasta que me toca estar acá- que no se pueden hacer cosas en una silla de ruedas. Pero no es así. No le tengo miedo a trabajar y puedo hacer cualquier trabajo de oficina, y también todo. En casa me desenvuelvo haciendo la comida, paso el lampazo, barro. Hago absolutamente todo, solamente que sentado en la silla de ruedas", agrega. Y acota que le gustaría sumar a su rutina de la música y los congelados un trabajo fijo.

LA BALA QUE CAMBIÓ SU VIDA

Actualmente, Manu vive solo en Capilla del Rosario (Guaymallén), en una casa que alquila y donde le han permitido hacer obras para adaptar las instalaciones a su silla de ruedas.

En enero de 2014Manu estaba en la pizzería donde trabajaba cuando un grupo de ladrones ingresó a robar.

"Nos pidieron las pertenencias, nos apuntaron con armas y me hicieron tirar en el suelo, fueron minutos de terror, de gritos e insultos, como una película. Nos pidieron la platapertenencias y celular, y a mí me pedían la llave de la moto. De los nervios, no la encontraba y me empezaron a golpear. Cuando intenté salirme de esa situación, me gatillaron varias veces hasta que salió el proyectil y me dio en la espalda", repasa Manu.

Lo que siguió fue por demás traumático: el joven quedó herido en el piso, los asaltantes huyeron y sus compañeros llamaron a la ambulancia. Manu sentía que se estaba muriendo, no podía siquiera moverse, ni mucho menos levantarse.

Al llegar al Hospital Central, los médicos le diagnosticaron la lesión medular en las vértebras D4 y D5, lo que lo había dejado inmóvil del pecho hacia abajo.

"Cuando me desperté al otro día y me di cuentas de que sólo podía mover las manos, era como que sentía que estaba en otro cuerpo. Me habían puesto pañales sondas por todos lados", rememora.

Todo lo que hasta entonces había sido su vida y sus actividades rutinarias cambiaron a la fuerza. Tuvo que dejar el departamento en un segundo piso (y sin ascensor) donde vivía en Las Heras para mudarse con su abuela. Y, por supuesto, también debió abandonar sus dos trabajos.

Tras dos semanas en el Central, continuó con la internación en la clínica San Andrés, donde comenzó con rehabilitación. Como él mismo describe, aprendió a vivir de nuevo, a movilizarse en la silla de rueda y a ejercitarse, luego de tanto tiempo acostado.

Primero con pañales, luego con una sonda permanente y finalmente con una intermitente, readaptó su vida. Tras dejar la casa de su abuela, se mudó a donde vive actualmente. Allí los dueños de la casa le permitieron adaptar las instalaciones para que sean amigables con la silla de ruedas.

MANU HEREDIA, EL NOMBRE ARTÍSTICO QUE LO LANZÓ A LA FAMA Y SU VIDA CON LA MÚSICA

Aunque su nombre legal es Emmanuel Rodríguez, popularmente el artista callejero es conocido como Manu Heredia. Este fue el nombre que él eligió en sus redes sociales y cuando inició su campaña para recaudar fondos para viajar a China y realizar un tratamiento experimental con células madre que le permitiera recuperar fuerza y mejorar su calidad de vida.

"Cuando pasó lo del asalto, mi nombre salió en todos los diarios y me empezaron a escribir de todos lados. Eso llevó a que haya un poco de miedo en mi familia y, como una manera de cuidarme, cambié Emmanuel por Manu y usé Heredia, que es el apellido de mi mamá", explica el hombre.

El detalle es que en todos lados comenzó a figurar y popularizarse como Manu Heredia.

"Lo loco es que yo lo cambié mi nombre para que nadie me conociera, y en realidad hoy me conocen todos como Manu Heredia", describe, sonriente y optimista.

En cuanto a su amor y pasión por la música, el perfil artístico de Manu lo ha tenido desde siempre. Ya de chico disfrutaba de cantar, bailar y la actuación, pero -como empezó a trabajar a los 16 años- nunca había tenido la posibilidad (tiempo ni recursos) de estudiar o perfeccionarse profesionalmente.

Recién a los 24 años, ya con un hijo y un trabajo estableManu Heredia comenzó a estudiar canto y comedia musical. Hasta que esa maldita bala le puso freno a este costado pasional.

Pero, mientras estaba en la clínica San Andrés, un médico le acercó al artista la musicoterapia como herramienta, por lo que el arte renació en él.

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Publicado:

05-09-2025 11:36

Visualizaciones:

226

Autor:

Eduardo Freire

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